Comunicación con punto de vista de género en los barrios. Formación para la FRAVM.

En ocasiones, las organizaciones necesitan formación desde el punto de vista de género con un doble objetivo: enfocar su comunicación externa, pero también marcar líneas y bases internas con perspectiva de género. Es así como la FRAVM, Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, llegó a nosotras.

 

La FRAVM es una organización que otorga la importancia que tiene a las cuestiones de género, cosa que aplaudimos. Su Comisión de Igualdad viene haciendo desde hace años un gran trabajo, y es algo que no siempre es sencillo de conseguir, teniendo en cuenta el maremagnum de frentes abiertos con el que trabajan. Así, en la FRAVM contaban con un Plan de Igualdad, con un Protocolo de Acoso sexual y por razón de sexo, e incluso con un breve glosario de lenguaje inclusivo. 

 

Lo que les faltaba era el contexto, y a esa conclusión llegamos tras una primera reunión para conocernos y abordar sus necesidades. Para lo que nos necesitaban era para armar un paraguas, un marco que lo incluyera todo y que les ayudase a aterrizar lo trabajado en términos de igualdad. Su objetivo: aplicarlo al ámbito que les ocupa, el vecinal.

 

Formación a medida con perspectiva de género

 

Manos a la obra: tocaba diseñar una formación que fuera más allá de la búsqueda de palabras inclusivas idóneas a utilizar (que también), o de dar datos sobre desigualdad que se fijasen en los cerebros de quienes recibieran la sesión. Debíamos encontrar puntos críticos en el ámbito de la convivencia en los barrios, áreas de trabajo urgente desde el punto de vista de género, y poner en marcha procesos de reflexión en la organización para facilitar que emerjan cuestiones todavía ajenas a la mirada feminista allí.

 

¿Cómo hacer de nuestro barrio un lugar más igualitario?, ¿qué puede aportar el lenguaje inclusivo a nuestro vecindario?, o ¿por qué es importante pasar a la acción? son algunas de las preguntas que sirvieron como punto de partida a la formación. 

 

Conceptos como patriarcado, androcentrismo, división sexual del trabajo, cuidados o conciliación son algunos de los que aparecieron en el marco teórico. No fue por casualidad: es importante fijar estos significantes con sus significados, y conocer su importancia no solo a la hora de comunicar, sino a la hora de estructurar el pensamiento. Al fin y al cabo se trata de transformar roles y estructuras preexistentes, huyendo de la perpetuación patriarcal por la vía del lenguaje.

 

Lenguaje oral, escrito, visual y simbólico presentan diversos problemas a nivel de género que están de sobra identificados y estudiados. Era importante que aparecieran en esta formación asociados a posibles soluciones inclusivas. Además, se hizo hincapié en lo crucial de que existan mecanismos para que las mujeres puedan expresar sus preocupaciones más genuinas. Es indispensable que cuestiones como el urbanismo, el autocuidado, la seguridad o el acoso entren a formar parte de la agenda de la organización. Una agenda cada vez más teñida de morado, y no solo en el aspecto formal, el lenguaje, sino de fondo, en su contenido y focos principales de trabajo.

 

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