La importancia de ponernos las gafas moradas en tiempos de coronavirus

Una cajera de un establecimiento de alimentación en Barcelona. / RICARD CUGAT

 

Las brechas de género existentes se ven acentuadas en tiempos de confinamiento y emergencia sanitaria y social. Te contamos por qué: 

1. Las mujeres están más expuestas al contagio.

Es cierto que la tasa de mortalidad de los hombres contagiados por COVID-19 en España es del 2.8% mientras que en las mujeres es del 1.7%. Sin embargo, las profesiones más feminizadas están resultando indispensables. Las probabilidades de contraer el virus por parte de enfermeras, celadoras, trabajadoras del hogar, cuidadoras en residencias o cajeras de supermercado, van en aumento. Según el INE, en España las médicas representan el 56% de las plantillas; las farmacéuticas el 66% y las enfermeras el 85%. En el caso de las cajeras de supermercado, y tomando el caso de Mercadona, las mujeres ocupan 7 de cada 10 puestos de trabajo, la mayoría de cara al público. Además hay que tener en cuenta las implicaciones emocionales y psicológicas de las mujeres de estos sectores, que están doblando turnos y haciendo más horas extras de lo habitual.

2. Las trabajadoras del hogar son el colectivo más desprotegido. 

Una de cada tres vive en una situación de pobreza según Oxfam y son el único colectivo por cuenta ajena que no tiene derecho a desempleo.  Varias semanas después de iniciarse la crisis, el Gobierno acordó que aquellas empleadas del hogar que hayan perdido su trabajo recibirán una prestación del 70% de su base reguladora. Sin embargo, las que siguen trabajando se quejan de que no tienen protocolos ni medidas de protección y están enfrentando jornadas de trabajo extenuantes. Por no hablar de las internas, que viven el confinamiento en espacios ridículos y deshumanizadores con graves consecuencias para su salud física y emocional.

3. El trabajo doméstico y de cuidados se multiplica y lo asumen mayoritariamente las mujeres.

Con el confinamiento en los hogares y la suspensión de las clases, muchas mujeres se enfrentan ahora a una triple jornada laboral. En primer lugar, las afortunadas que pueden teletrabajar deben seguir conectadas a su empleo. También hay que hacer la comida, limpiar la casa o asegurarse de que niños, niñas y mayores estén atendidos. A todo eso hay que sumarle una nueva tarea: el “homeschooling” o escuela desde casa, para que los más pequeños sigan el calendario escolar. Como dice la socióloga María Ángeles Durán, “el padre y la madre tendrán que ausentarse por turnos en sus empleos y lo hará sobre todo la madre”. Esto lo podemos intuir gracias a los datos de la última Encuesta Nacional de Condiciones de Vida: Ellos invierten de media 14 horas a la semana a las tareas del hogar y cuidados frente a las 26,5 horas que dedicamos nosotras. No obstante, Durán reconoce que estamos ante una “buena ocasión para redistribuir los cuidados y que los hombres se impliquen más”.

4. Mujeres y niñas víctimas de violencia machista están encerradas 24 horas con sus agresores.

Según datos ofrecidos por el Gobierno, desde el inicio de la crisis se han reducido todos los delitos exceptuando el de la violencia machista. Al contrario, las mujeres y niñas que sufren habitualmente la violencia machista ahora se ven encerradas literalmente con sus agresores. Por ello, el Ministerio de Igualdad ha establecido un plan de contención y estas son algunas medidas:

  1. Se han declarado como esenciales todos los servicios de asistencia integral a las víctimas de violencia de género.
  2. Las mujeres podrán enviar un mensaje de alerta por mensajería instantánea con geolocalización y el teléfono gratuito 016 que no deja rastro en la factura sigue funcionando a pleno rendimiento.
  3. Se habilitará un chat de asistencia de contención y asistencia psicológica.

5. Las mujeres serán las más afectadas por la crisis económica y social.

Fuentes expertas alertan de que las consecuencias de esta crisis a medio y largo plazo serán sobre todo económicas y sociales. Sabemos que el trabajo más precario y la pobreza tiene rostro de mujer. En España una de cada 4 mujeres trabaja a tiempo parcial, frente a uno de cada 10 hombres. Además, las mujeres ostentan el 70% de los contratos temporales y la brecha salarial aún se mantiene en 21,9%. Por tanto, será necesario aplicar el enfoque de género en las políticas públicas para que las brechas y desigualdades no se ensanchen y nadie se quede atrás.

También te recomendamos la lectura de este artículo de nuestra colega Ana Fernández de Miguel: Opacidad de género y crisis del Covid-19

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¿Qué es un plan de igualdad y por qué tu empresa lo necesita?

 

La ley establece la obligatoriedad de elaborar un plan de igualdad a todas las empresas que tengan más de 50 personas en plantilla. Te enseñamos en qué consiste un plan de igualdad y cuáles son sus características principales. 

 

¿Qué es un plan de igualdad? 

 

Según la Ley de igualdad de 2007, los planes de igualdad son “un conjunto ordenado de medidas evaluables [...] tendentes a alcanzar en la empresa la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres y a eliminar la discriminación por razón de sexo”.

 

El plan de igualdad debe partir de una fase de diagnóstico previo donde se analice objetivamente la situación de la empresa en materia de igualdad. EL segundo paso será fijar los objetivos concretos, las estrategias y las prácticas para su consecución. También es importantísimo el establecimiento de un sistema eficaz de seguimiento y evaluación del plan. 

 

Algunos ejemplos de medidas que podrían recogerse en un plan de igualdad son: medidas para la igualdad en el acceso al empleo, clasificación profesional, formación y promoción, condiciones salariales, tiempo de trabajo y conciliación, acoso sexual y por razón de sexo u otras materias transversales como, por ejemplo, salud laboral, lenguaje no sexista y violencia de género. En general, acciones positivas que tengan como objetivo eliminar cualquier práctica laboral que suponga trato discriminatorio por razón de sexo. 

 

¿Por qué tu empresa debe tener uno? 

 

En primer lugar porque lograr la igualdad entre mujeres y hombres es un asunto de justicia social y de derechos humanos. Pero es que además lo exige la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres

 

Hasta 2019, la obligación de elaborar los planes de igualdad sólo se exigía a empresas con plantillas de más de 250 personas. También a aquellas cuyo convenio colectivo sectorial lo estipulara y las que hubieran sido sancionadas por la inspección de trabajo. 

 

En marzo de 2019 el Gobierno de Pedro Sánchez aprobó el Real Decreto Ley 6/2019 y amplió la obligatoriedad de tener un plan de igualdad a todas las empresas de más de 50 personas en plantilla. 

 

En total más de 25.000 empresas de más de 50 empleados están desde marzo de 2019 obligadas a tener su propio plan de igualdad en los próximos años. Se suman a las 4.735 empresas que ya estaban obligadas con anterioridad pues tienen plantillas superiores a 250 personas. En total, 7,8 millones de trabajadores y trabajadoras en España estarán bajo la aplicación de alguno de estos planes, según datos de la Seguridad Social. 

 

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